El nacimiento de Jesús según Ana Catalina Emmerich
EL NACIMIENTO DE JESÚS
(Ana Catalina Emmerich)
…En cuanto se puso el sol, antes de terminar el sábado, José volvió a Belén, donde compró los objetos más necesarios: una escudilla, una mesita baja, frutas secas y pasas de uva, volviendo con todo esto a la gruta. Fue a la gruta de Maraha y llevó a María a la gruta del pesebre, donde María se sentó sobre sus colchas, mientras José preparaba la comida. Comieron y rezaron juntos.
Hizo José una separación entre el lugar para dormir y el resto de la gruta, ayudándose de unas pértigas de las cuales suspendió algunas esteras que se encontraban allí. Dio de comer al asno que estaba a la izquierda de la entrada, atado a la pared. Llenó el comedero del pesebre de cañas y de pasto y musgo y por encima tendió una colcha. Cuando la Virgen le indicó que se acercaba la hora, instándole a ponerse en oración, José colgó del techo varias lámparas encendidas y salió de la gruta, porque había escuchado un ruido a la entrada. Encontró a la pollina que hasta entonces había estado vagando en libertad por el valle de los pastores y volvía ahora, saltando y brincando, llena de alegría, alrededor de José. Este la ató bajo el alero, delante de la gruta y le dio su forraje.
Cuando volvió a la gruta, antes de entrar, vio a la Virgen rezando de rodillas sobre su lecho, vuelta de espaldas y mirando al Oriente. Le pareció que toda la gruta estaba en llamas y que María estaba rodeada de luz sobrenatural. José miró todo esto como Moisés la zarza ardiendo. Luego, lleno de santo temor, entró en su celda y se prosternó hasta el suelo en oración.
…
He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada en su lecho, con la cara vuelta hacia el Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho. El resplandor en torno de ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio, parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía. Luego ya no vi más la bóveda.
Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la tierra y aparecieron con toda claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba la mirada sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo Eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María.
Vi a nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mi mirada; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos.
Poco tiempo después vi al Niño que se movía y lo oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándolo contra su pecho.
Se sentó, ocultándose toda Ella con el Niño bajo su amplio velo y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido, para adorarlo. Cuando habría transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, prosternándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretara contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del cielo.
María fajó al Niño: tenía sólo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. “¡Ah, -decía yo- este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!”
He visto que pusieron al Niño en el pesebre, arreglado por José con pajas, lindas plantas y una colcha encima. El pesebre estaba sobre la gamella cavada en la roca, a la derecha de la entrada de la gruta, que se ensanchaba allí hacia el Mediodía. Cuando hubieron colocado al Niño en el pesebre, permanecieron los dos a ambos lados, derramando lágrimas de alegría y entonando cánticos de alabanza. José llevó el asiento y el lecho de reposo de María junto al pesebre. Yo veía a la Virgen, antes y después del nacimiento de Jesús, arropada en un vestido blanco, que la envolvía por entero. Pude verla allí durante los primeros días sentada, arrodillada, de pie, recostada o durmiendo; pero nunca la vi enferma ni fatigada…
![]()

Entre las numerosas visiones de la beata Ana Catalina Emmerich estan las relativas al extraordinario nacimiento de Jesús con gran lujo de detalles























Genial.la Virgen ha contado lo de la Gruta esta semana pasada en sus Apariciones de Malta .
practical employment for bringing anything new to your word wide web!
Hi there We’re so happy We found the site, I truly found u by error, whilst We was browsing within Aol regarding something different, Nonetheless I’m here and We would certainly like to state cheers for the fantastic posting plus a over-all entertaining blog
Y RESPONDANME…PUEDO ESTAR HORAS ENSEÑANDOLES DESDE LA BIBLIA…LA UNICA PALABRA AUTORIZADA.-
Por lo tanto, nadie le va a responder, a nadie tiene usted que enseñar, a nadie convencer, ni nadie le esta pidiendo ayuda del tipo que usted es capaz de ofrecer, ya que este blog, ni es un lugar de culto, ni de adoctrinamiento, ni mucho menos, un lugar donde se siembren ciertos tipos de fanatismos ultrareligiosos.
Viva usted su fe de la manera que crea conveniente, porque desde aquí se le respetará en la medida que respete la fe y las creencias de los demás. Como habrá visto, nadie ha hecho el más mínimo comentario sobre estos textos de A. C. Emmerich, motivo de este artículo, y le puedo asegurar que el número de entradas a los mismos es más que satisfactorio para una página tan modesta como esta.
Le agradezco, sinceramente, sus comentarios a esta entrada de Nueva Frontera y le invito a que nos siga y si usted lo cree conveniente contribuya enviandonos aquellos textos propios que desee sean publicados en este blog y que en todo caso nos enriquezcan con otras visiones o interpretaciones. Gustosamente se los publicaremos tal y como usted nos los envíe.
Un saludo muy cordial y le reitero en todo caso mi agradecimiento por su participación (sinceramente pienso que poco amistosa y bastante desafortunada) en el blog.
LO QUE ESTA MUJER HACE , ES UNA HEREJIA……ES UNA ATREVIDA, YA TODO ESTA REVELADO EN LA SANTA BIBLIA, LO QUE ELLA AGREGA ES ESPECULACION…DESVERGONZADA…QUE LEA LA BIBLIA Y LA RESPETE…CUALQUIER FATUO, NECIO ATRVIDO Y CONTUMAZ…ARMA NOVELITAS CON LA BIBLIA….”EL SEÑOOR JESUS ES DIOS , ES EL UNICO QUE INTERCEDE ANTE EL PADRE….LEAN LA BIBLIA PIDIENDO SABIDURIA DE LO ALTO HEREJES.-NO ENSUCIEN MAS A LA VIRGEN MARIA,NEGANDO QUE TUVO OTROS HIJOS…NO LA MANCHEN COLOCANDOLA COMO MEDIADORA BOBOS.-
Le respondo gustosamente en el segundo comentario por usted añadido a este artículo.