El Monte de las Ánimas (Gustavo Adolfo Bécquer)

El excelente programa de RNE, Historias, de Juan José Plans, nos trajo en su día una impresionante colección de dramatizaciones de Relatos y Cuentos de Misterio y Terror. Algunas de ellas se dedicaron a un grande de la Literatura como es Gustavo Adolfo Bécquer. Hoy traemos una de sus más renombradas Leyendas en adaptación del citado programa: EL MONTE DE LA ÁNIMAS
El Monte de las Ánimas es uno de los relatos que forman parte de la colección de Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Narra lo ocurrido en el llamado Monte de las Ánimas de Soria. La leyenda cuenta lo que le ocurrió a un joven llamado Alonso al intentar complacer a su prima. Se publicó el 7 de noviembre de 1861 con dieciséis leyendas más, en el diario El Contemporáneo.
Bécquer pretende haber recibido la leyenda por vía oral, y trata de darle vista de realidad con nuevos consejos, al final de la leyenda la historia del cazador.
La acción transcurre en la Edad Media, y la leyenda es contada por el personaje Alonso, dentro de la obra. Se podría decir que en el momento que la cuenta está recordando unos hechos que el propio personaje ya sabía.
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Sinopsis: La historia transcurre en Soria, en el llamado Monte de las Ánimas, el día de los difuntos. Los Condes de Borges y de Alcudiel, junto a sus hijos y pajes iniciaban el camino hacia la cacería, montados a caballo. Alonso, empezó a relatar una leyenda, la del Monte de las Ánimas. Al parecer, a este monte que llamaban de las ánimas pertenecía a los Templarios. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey los hizo venir para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles de Castilla y se creó rivalidad entre ellos. Así, se inició una batalla hasta que el rey finalizó la lucha; el monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unos y otros. Cuenta la leyenda que cuando llega la noche de los difuntos las almas de los muertos corren junto con los animales del monte y nadie quiere estar ahí en dicha fecha. (Fuente: Wikipedia)























Quizás, una de las mejores leyendas de Becquer, con una espléndida narración radiofónica.