Nostradamus, 500 años después
Jean-Aimes de Chavigny, magistrado de la ciudad de Beaune en 1548 y doctor en Derecho y Teología, nos informa cumplidamente de los primeros años del enigmático profeta: “Michel Nostradamus, el hombre más renombrado y el más famoso de cuantos se han hecho famosos desde hace largo tiempo por la predicación deducida del conocimiento de los astros, nació en la villa de Saint-Rémy, en Provenza, el año de gracia de 1503, un jueves 14 de diciembre, alrededor de las doce del mediodía. Su padre se llamaba Jacobo de Nostredame, notario del lugar; su madre, Renata de Saint-Rémy. Sus abuelos paternos y maternos pasaron por muy sabios en matemáticas y en medicina, habiendo recibido él de sus progenitores el conocimiento de sus antiguos parientes.”
“Estamos ahora en un momento decisivo, como él lo dijo -ése era el 11 de agosto de 1999. Ése era el eclipse solar total, el último del siglo, y también fue tan severo que se notó en varios lugares al mismo tiempo, demostrándonos que algo tremendo y horrible está por llegar”, explica Wegman. Quizás. Para los fieles, todo esto confirma aún más el hecho de que estamos atrapados en una red de lo que describen como “inevitabilidad preordenada”. Es más: el futuro entero está codificado en las asombrosas estrofas de cuatro versos escritas por el poeta y visionario francés, aseguran sus seguidores. “En el siglo XX, John F. Kennedy fue asesinado, por ejemplo. El viaje a la luna fue predicho así como el colapso del comunismo… nosotros le aplicamos los versos a los eventos y luego vemos que nuevamente acertó”, arguye Wegman, pero ahí -para algunos- está el problema. Los versos son tan metafóricos que uno sólo nota que Nostradamus le atinó a algo al reinterpretarlos luego de que los eventos ocurren.
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¿Qué tanto valor tienen las profecías entonces?
Para Bob Carroll de California, quien maneja un sitio en internet de escépticos, las predicciones son tan vagas que la gente puede acomodárselas a todo. “Como uno no tiene una idea clara de qué es lo que está buscando, la oportunidad de hacer que las cosas encajen es infinita”. El chiste, para escépticos como Bob Carroll, es que Nostradamus nunca predijo su propio éxito… lo que según Wegman no es cierto, y para demostrarlo cita un verso del profeta muy poco conocido: Por mucho tiempo, mi trabajo no fue completamente aceptado ni comprendido. Pero dentro de 500 años, ese nuevo milenio, una gran claridad llegará y a través de mi legado, la felicidad de la humanidad prevalecerá. (Fuente: biografiasyvidas.com y laflecha.net)
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A juzgar por la floreciente industria de Nostradamus, que se manifiesta en libros, documentales, películas y giras turísticas, cinco siglos después de su nacimiento, el personaje no ha sido olvidado.
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NOSTRADAMUS: MAS ALLÁ DE LAS PROFECÍAS
Jean-Aimes de Chavigny, magistrado de la ciudad de Beaune en 1548 y doctor en Derecho y Teología, nos informa cumplidamente de los primeros años del enigmático profeta: 



















